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El
Canal del Bajo Guadalquivir
Los
proyectos para la transformación en regadío de las
marismas del bajo Guadalquivir se remontan a principios del siglo
XIX. Tan vasta operación hidráulica pasó por
numerosas vicisitudes asociadas a los conflictos de intereses afectados
por la derivación de aguas del Guadalquivir. Desde los de
los gestores del Puerto de Sevilla, hasta la participación
de la empresa privada en la financiación de las obras. Todo
lo cual se reflejó en la compleja trayectoria de su planificación
y ejecución. Son elocuentes de esta complejidad, las características
del primer tramo (previsto inicialmente como navegable), la propia
secuencia de su construcción, las modificaciones de los proyectos
por la incidencia de otras obras públicas (autopista, aeropuerto
o polígonos industriales), la cambiante delimitación
de las zonas regables y, en consecuencia, las previsiones de agua
de riego y dotaciones por unidad de superficie.
Las referencias bibliográficas sobre la propia obra hidráulica
demuestran el interés que suscitó tan ambicioso proyecto.
Aunque son muy escasas, o prácticamente nulas, las referencias
a la forma en que se llevó a cabo la construcción
de sus primeras secciones. No fue la única obra que se realizó
por presos políticos en Andalucía, pero sí
la más significativa, al menos en las comarcas occidentales.
De todas formas, lo que sí conocemos por la memoria
presente y viva de sus testigos es que el desarrollo de estas
obras dejó huellas profundas. Por ejemplo, en el tejido urbano
de los alrededores de Sevilla. Las barriadas de Bellavista o Torreblanca
no se entienden sin la actividad directa generada por las obras
del canal y las transformaciones hidráulicas del Bajo Guadalquivir.
Pero, también, de forma indirecta, por las derivadas de una
población reclusa que vivió en los campos de concentración
al servicio de estas obras, y en cuyos aledaños se asentaron
sus familiares en condiciones penosas de supervivencia y drama humano.
La realización del «Canal de los Presos» significó
no solamente una transformación importante del espacio físico,
sino que también se tradujo en un cambio social y urbano
en los municipios que recibieron a los prisioneros políticos.

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