“La lucha
del pueblo mapuche es para que no nos digan lo que tenemos que hacer” Entrevista
a Adolfo Millabur, alcalde mapuche Tirúa.
Diciembre
de 2000
Texto: Omar Jurado
Fotos: Juan Miguel Morales
Adolfo Millabur ha estado recientemente en España, visitando Madrid y Barcelona, para continuar con la labor de dar a conocer el pueblo mapuche y reivindicar sus derechos. A pesar de su juventud, treinta y pocos años, acaba de ser reelegido alcalde de la comuna de Tirúa por otros cuatro años más. Para nuestra charla elegimos un local céntrico, en plena Ciutat Vella. Allí, este hombre sobrio y de mirada limpia se muestra muy satisfecho por el resultado de las últimas elecciones municipales.
¿Hubo un apoyo masivo a tu candidatura en las últimas elecciones?
Si no masivo, si mayoritario. He pasado de un apoyo popular de un 13% en las primeras elecciones, del 96, a un 47% en éstas últimas, en octubre pasado. Yo esperaba menos, pero creo que nos sorprendimos todos con la votación que sacamos. Hace cuatro años tú fuiste el primer alcalde mapuche de Chile. Esta vez,
¿Ha habido más candidatos mapuches?
Sí, se presentaron algunos candidato mapuches a alcalde, y saieron dos alcaldes, en Puerto Saavedra y en Curarrehue. A algunos de ellos apoyé y llegaron al cargo de consejeros. Háblanos de tus orígenes políticos,
¿cuál es el proceso que te lleva a presentar tu candidatura a la alcaldía de Tirúa?
Bueno, eso empezó unos ocho años atrás. Yo partí iniciándome como dirigente social en un movimiento de jóvenes mapuches y ahí comencé a valorar un poco más lo que es ser mapuche y después comencé a dimensionar la importancia de participar a un nivel de poder local, como un instrumento para poder facilitar lo que son los procesos de desarrollo de las organizaciones. Hace ocho años hicimos la apuesta de participar en las elecciones populares y en esa oportunidad salí elegido como concejal a pesar de que sacamos la primera mayoría individual. Pero por la ley de la dictadura militar; no permitía elegir de forma directa a los alcaldes, sino que había que elegir un consejo, y el consejo elige al alcalde. Esa ley cambio en el 96, y ahí salí elegido con la primera mayoría nuevamente.
¿Cuál es la razón de que, hasta ahora, fueras el único alcalde mapuche?
Hay varios factores. Uno de ellos es que los partidos políticos no acaban de entender que la participación de los mapuches no sólo es que vayan a votar, sino que tengan posibilidad de decidir. En estas últimas elecciones parece que entendieron y se abrieron a incluir más personas de origen mapuche en sus filas, como candidatos. Y eso va abriendo un espacio. Creo que hoy día hay una sensibilidad distinta respecto a los actores políticos, y el tema mapuche ha tomado una trascendencia que no tenía antes en la vida nacional. Los mismos mapuches están valorándose y respetándose. Sigue habiendo, aún así, un problema de complejos y autoestima que viene de muy antiguo, casi desde la llegada de los españoles. Pero el hecho de que haya otros dos alcaldes mapuches en nuestra zona indica que algo está cambiando.
¿Dónde tiene su origen esa falta de autoestima del pueblo mapuche?
Yo creo que a partir de la constitución del estado chileno, donde hay un diseño de la política de intervención discriminatoria hacia las comunidades. En la historia de Chile no se habla bien de los mapuches, o si se habla es como un pueblo guerrero, pero no con la integridad de un pueblo, sus valores y antivalores. Generalmente sólo se destacan los antivalores, no su riqueza cultural.
¿Hay racismo en la sociedad chilena?
Sí, muy fuerte. Hay un gran desconocimiento incluso por parte de las autoridades políticas. Es una discriminación ya cultural hacia el pueblo mapuche y eso genera en los mapuches una falta de autoestima y subvaloración terrible.
¿Cuál es la diferencia entre ser chileno y ser mapuche?
Primero, que yo pertenezco a un pueblo que estaba antes de que llegaran los chilenos, que tiene su propio idioma, cultura, religiosidad, y una escala de valores que es diferente, ni superior ni inferior. Es diferente a Chile, que es una mezcla de muchas confluencias de raza y que se formó a partir de mucha violencia, también.
¿Existe ahora en Chile un movimiento indígena?
Sí, los mapuches son parte de este movimiento. Pero aunque somos un pueblo, en el interior hay varias corrientes de opinión que tratan de hacer oír su voz.
¿Para qué sirve la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena?
Es una estructura del Estado especialmente creada a principios de los 90 para los mapuches y está concebida a través de una ley especial. De todas formas, es sólo un pequeño avance con respecto a las grandes demandas que tenemos nosotros como pueblo. Su misión es entregar recursos, incluso parcelas de tierra, a las comunidades mapuches, de manera que puedan solventar sus necesidades básicas. Está constituida por una persona de confianza del presidente de la República y por un Consejo que, a su vez, tiene una parte elegida por los mapuches y otra elegida pro el propio gobierno.
¿Cuál es ahora la situación de las empresas transnacionales que ocupan tierras originalmente mapuches?
Hay dos, Endesa, que es española y donde tiene acciones el propio gobierno chileno. Hay conflicto con las comunidades pehuenches, en el alto Bio-Bio, pues están trasladando a comunidades enteras para ocupar sus tierras. Los tribunales tendrán que decidir a quién pertenecen esas tierras, pero cuando hay intereses económicos por medio... Por otro lado, están las empresas forestales, que reemplazan el bosque nativo por bosque artificial, como eucalipto o pino. Eso va a traer un problema grave de desequilibrio ecológico muy fuerte, porque el monocultivo de estos árboles genera acidez al suelo, y se genera un suelo improductivo a largo plazo. Además, los pesticidas que se usan son tan dañinos para la salud que están prohibidos en Europa y Estados Unidos. Imagínate cómo es la legislación chilena con respecto al medio ambiente. Las consecuencias son enfermedades desconocidas hasta ahora, deformaciones congénitas... Hay un enfrentamiento permanente con las empresas forestales.
¿Cómo se vive la llegada de Ricardo Lagos?
Pues todavía no se ha visto nada. Sólo ha pasado una año, hay que darle tiempo al señor para que vea qué es lo que hace. De momento los mapuches tienen esperanzas, pero no están contentos. Mirando hacia atrás en la historia,
¿Cuál ha sido el momento en que los mapuches han estado en condiciones óptimas?
Nunca, sólo antes de la llegada de los españoles. Después todo ha sido un regresión permanente. El gran problema es el desconocimiento, la ignorancia de la realidad y las aspiraciones del pueblo mapuche, nos miraban como una clase social más y somos un pueblo, que necesita ser reconocido como tal ante la Constitución. Nosotros no esperamos favores o concesiones por parte de ningún gobierno, sabemos que todo depende de nuestra lucha. El concepto que la sociedad chilena tiene de nosostros es muy distinta a la que nosotros queremos. Queremos que nos la posibilidad de autonomía para decidir por nosotros mismos y tener participación política. En definitiva, que seamos sujeto de desarrollo y no objeto, que es lo que siempre hemos sido. Y esto es una lucha a largo plazo.