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Poseedor de un extenso prontuario de casos de las más flagrantes violaciones a los Derechos Humanos, realizadas durante los años que permaneció en el poder, Augusto Pinochet Ugarte forma parte del decorado más deleznable en la historia de América Latina. Poder que ostentó luego de haber derrocado a un presidente elegido democráticamente, al cual arrebató el gobierno luego de haber bombardeado el Palacio de La Moneda un 11 de septiembre de 1973. Nunca en Chile se habían conocido las palabras "detenidos desaparecidos" y "ejecutados", supimos que estos términos representan a personas, hombres y mujeres que tenían sueños y pasiones que fueron cercenados por un abominable y deleznable régimen que contó con el aval del Departamento de Estado Norteamericano. Pero la historia no está terminada, son incontables sus cursos y es por ello que un día un poco cargado de neblina, en Inglaterra, mientras se recupera de una operación, fue informado que era detenido porque un juez español lo sometía a proceso por delitos cometidos mientras ejercía el poder. Pinochet, detenido en Londres en una mansión que pagan sus "benefactores", pasa 503 días bajo arresto domiciliario hasta que un "viento raro" lo extradita a Chile por "Razones Humanitarias", debido a la precaria salud del abuelito. MIlagrosamente mejora al llegar a suelo chileno. Ya en Chile muchos son los caminos que comienzan a recorrerse mientras las querellas en su contra ya suman una muy larga centena. Trás éxamenes médicos y una breve estancia de arresto domiciliario en su fundo de "Los Boldos", cercano a Santiago, en estos momentos se encuentra en libertad bajo fianza (2 millones de pesos chilenos - 600 mil pesetas) luego de que el Juez Juan Guzmán Tapia rebajará el cargo de autor al de encubridor de los delitos que se le imputan por la nefasta "Caravana de la muerte" que regó de sangre el desierto chileno. Pese a todo el proceso sigue. Esperamos ciertamente que en esta ocasión, las viudas, los huérfanos de los detenidos desaparecidos, los obreros, periodistas y profesores que fueron asesinados a plena luz del día obtengan la justicia que sus vidas merecen. Pero nada de esto hubiera sido posible sin la solidaridad de tantos pueblos que nos acompañaron en el compromiso por la verdad y la justicia. Esta es una victoria de los hombres libres y que esperan avanzar en la construcción de democracias realmente representativas e igualitarias. ASOPXI trabajará siempre para reconstruir la historia del pueblo chileno. Desde este espacio damos las gracias a toda la sociedad catalana y a todos los colectivos que con su apoyo incondicional han sumado fuerzas para que el asesino Pinochet pague por todos los crímenes cometidos. Barcelona, a 20 de marzo de 2001.
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