Comparación entre el modelo Residuo Mínimo y el modelo Contenedor Amarillo
RESIDUO MÍNIMO
Modelo orgánico / inorgánico
CONTENEDOR AMARILLO
Modelo orgánico/rechazo
Es un modelo integral: no hay ninguna fracción de las recogidas que vaya directamente a tratamiento final (vertedero o incineradora) Hay una fracción mayoritaria de la basura — el rechazo— que va a tratamiento final y que, a la vez, da salida al conflicto que plantea: la gran generación de envases y embalajes, y el hecho que los contenedores de rechazo son un sistema de recogida mezclada de toda clase de residuos de origen industrial y comercial. 

Este sistema hace perdurable los elementos principales que han provocado la crisis actual de los residuos.

El conjunto del sistema da una clara prioridad a la recogida de la fracción orgánica. En este sentido el mensaje es muy claro para los ciudadanos: sólo son necesarias separaciones básicas: orgánico y inorgánico (además de las importantes y complementarias del papel, el vidrio y los problemáticos). De hecho, no se establecen prioridades en el mensaje. Al ciudadano se le pone en un mismo nivel la separación de la fracción orgánica, la de envases, la de papel y la de vidrio y otros, agravando injustamente la responsabilitzación del ciudadano en la gestión de los residuos municipales y su confusión estratégica en torno a un mensaje participativo.
Hay uno mayor rendimiento del conjunto de las recogidas ocupando menos espacio a la calle Hay menos rendimiento del conjunto de las recogidas selectivas y se ocupa más espacio público a la calle para favorecer una recogida que toma legalmente el carácter de privada.
El 100 % de los envases pasan por una línea de selección y son susceptibles de ser recuperados (se recupera un mínimo del 50% del 100% de los envases de plástico, metal o bricks). Los envases férricos y de aluminio son recuperados mecánicamente, los plásticos son los que requieren una separación manual más esmerada. Por lo tanto, hay una mayor recuperación sin un esfuerzo adicional por los ciudadanos. Sólo el 15 o 20 % de los envases, en las previsiones más optimistas, pasan por la línea de selección y son susceptibles de ser recuperados (se recupera un 70% de este 15% de envases).
Sitúa los problemas derivados de los envases y de sus ciclos de vida en el entorno técnico y social de responsabilidad en los sectores industriales y de distribución y no en la gestión del sector público ni en la del ciudadano.

El sistema orgánico/inorgánico es uno sistema socialmente más justo, puesto que sitúa la responsabilidad de la recuperación de los envases en el terreno de la gestión de las empresas que los ponen en el mercado, puesto que son estas las que tienen que pagar la recogida de la parte de la fracción inorgánica que son envases y el coste de selección de los materiales.

Pone la administración a trabajar por cuenta del sector de el envase y el embalaje que, voluntariamente, opta por pagar a trabajadores públicos dedicados específicamente a la organización de un servicio de recogida privada de residuos. 

Este hecho genera dinámicas perversas que alimentan la relación de dependencia de las finanzas y los trabajadores públicos con las estrategias privadas de las empresas (el lobby privado consigue un entramado de intereses y puntos de vista coincidentes con un sector nuevo y creciente de administradores públicos).

  Los ciudadanos tienen que almacenar los envases en casa y desplazarse cargados al tener el contenedor lejos, con las molestias que esto comporta.
Se pueden recuperar otros materiales que van a parar al contenedor de inorgánico y que no son de envases de plástico, de metal o mixtos.

En función de la evolución de las tecnologías recuperación y reciclaje de materiales se pueden añadir tecnologías de recuperación de materiales recuperados sin modificar el mecanismo de recogida.

Sólo se recuperan los envases que se separan. Si se quiere recuperar un nuevo material se tiene que hacer una nueva campaña de información. 
Sí la evolución de la recogida de residuos municipales ha traído a una recogida anónima y generalizada de los residuos que se generan a el ámbito urbano, con la selección del contenedor de inorgánico se tiende a hacer circuitos claramente diferenciados por los residuos industriales, los comerciales y los residuos domiciliarios.  
Al no haber contenedor de "rechazo", quedan socialmente identificadas las principales líneas de actuación dirigidas a la reducción de residuos El contenedor de recogida de envases con el lema "Brossa Neta" ("Basura Limpia") sirve para camuflar la problemática ambiental que provoca el exceso de envases y embalajes y hacer uno lavado de imagen.
En el supuesto que el urbanismo permita poner tres contenedores a la acera, es mejor optar por acercar el de papel que no diferenciar uno para envases: materia orgánica y papel son las fracciones mayoritarias y las más fáciles de recuperar, con una rentabilidad social más alta. Si el urbanismo permite poner tres contenedores en la acera, se opta por poner uno para orgánico, uno para envases y uno para rechazo, desplazando el del papel y cartón, una fracción que es más abundante (en peso) que los envases de plástico y metal.
Al final hace que los objetivos finales y factibles del sistema sean altos: un 70 % de recuperación. Los objetivos de recuperación finales y factibles por el sistema son bajos (por debajo del 40%).
Es un sistema más barato para el municipio, puesto que Ecoembalajes España SA (según dice la ley de envases y residuos de envases) tiene que pagar la parte de la recogida de la fracción inorgánica equivalente a envases (la mayor parte, al menos del volumen, lo es). 

Con el sistema de contenedor de envases en área de aportación, a la práctica la mayoría de envases va a rechazo y, por lo tanto, el coste de recogida lo paga el Ayuntamiento (es decir los ciudadanos en su conjunto y sin tener en cuenta el consumo individual de envases que cada cual hace).

Es un sistema más caro para el municipio, puesto que la mayor parte de los envases se tiene que recoger con dineros públicos.

El sistema de Ecoembés paga la recogida y selección con los dineros recaudados de los envases vendidos, por lo tanto, el consumidor paga el sistema en función de los envases que ha "comprado", con una relación directa a la cantidad que se ha recuperado y en relación inversa a los envases que han a ido a vertedero, el cual no fomenta la recuperación- con este sistema, si sólo se valora con dinero, la recuperación de envases no interesa ni a Ecoembés ni al consumidor de envases de usar y tirar.

Resumiendo, con el contenedor amarillo:

Por el contrario, con la recogida y selección del total de los envasos puestos en el mercado que propone el modelo orgánico/inorgánico, la tendencia que se impone es la sustitución progresiva de los envases menos "rentables" ecológicamente y social, puesto que la internalitzación de los costes ecológicos y sociales actúa expulsando los envases y embalajes incompatibles con el medio, reduciendo los que son superfluos y favoreciendo los que presentan una mejor capacidad de selección y de reciclabilidad.

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