Barcelona. - Sólo el 20% de las aguas subterráneas de la comarca de Osona puede ser considerada potable, según un estudio presentado ayer por el Col.legi de Farmacèutics de Barcelona. El trabajo relaciona esta situación con la contaminación de las reservas subterráneas de agua originada por los residuos de las explotaciones de cerdos en la comarca.
El estudio, que ha ido analizando muestras de aguas tomadas en toda la comarca, señala que los contaminantes que superan con más frecuencia la concentración máxima admisible en la normativa vigente son los nitratos (en un 63% de las muestras) y microorganismos (coliformes totales en un 85% de las muestras, y coliformes fecales, en un 43%, entre otros). Asimismo, un 21% de las muestras supera el nivel máximo de magnesio.
Estos datos comportan que sólo un 3% de las muestras de agua estudiadas se puede calificar de excelente, atendiendo a la reglamentación técnico sanitaria, “mientras que un 55% de las aguas analizadas se debe catalogar como mala”. En este último caso, el consumo de agua puede poner en peligro la salud de la población, se añade.
“Los nitratos son una fuente de contaminación en la comarca de Osona y hemos establecido su relación con aplicación de purines y la deficiente eliminación de las aguas residuales ganaderas”, agrega el documento. Con anterioridad, otros expertos -médicos y ecologistas principalmente- han vinculado la contaminación a la sobreaplicación de los purines usados como abono en la agricultura y cuya consecuencia es la filtración de nitratos hasta los acuíferos.
Ahora, este nuevo trabajo ha permitido comparar resultados anteriores, hasta concluir que se ha observado “un aumento gradual del contenido de nitratos, que puede ser simultáneo a la fertilización de los campos”. Curiosamente, las aguas de mejor calidad halladas están están en parajes protegidos alejados de los campos de cultivo y las explotaciones agrícolas (Montseny, Guilleries y Bellmunt).
Toni Ballús, presidente del Grup de Defensa del
Ter, dijo que a consecuencia de la contaminación se abandonan las
fuentes públicas y el suministro subterráneo, cuyos caudales
son sustituidos por agua de río, con la consiguiente pérdida
de su caudal ecológico mínimo. Por esta misma razón
se produce un sobreconsumo de agua. “En Osona vivimos 125.000 personas,
pero hay un millón de cerdos”, dice Ballús.
![]() |
|
|
| Notícies |
|