La isla.
Texto e ilustraciones de Armin Greder.
Salamanca: Lóguez.
Emigrantes.
Texto e ilustraciones de Shaun Tan.
Jérez: Barbara Fiore.Tanto Emigrantes como La isla tratan el tema del extranjero como extraño. El extranjero es siempre un intruso, es el que está fuera, pero próximo, el acabado de llegar eterno, un ser en tránsito, el otro, siempre el otro. Pero los dos álbumes eligen maneras de contar esta relación de forma muy distinta y con finales opuestos. Mientras que el punto de vista narrativo de Tan, con sus habituales insinuaciones de esperanza, construye una historia triste de final abierto al “todo puede pasar” y entre esas posibilidades se encuentra la de entenderse, Greder plantea una historia desgarradora sobre la incomunicabilidad y la negación a la posibilidad de entendimiento. Por otra parte, la visión del extraño se configura en Emigrantes desde el propio punto de vista del inmigrante y en La isla desde el punto de vista de los habitantes. Esta diferencia marcará el tono de la historia, que en la primera es de descubrimiento y en la segunda de cierre hacia lo desconocido.
Emigrantes se plantea como un álbum imaginario de viejas fotos, compuesto por recortes de la vida de un emigrante. A través de centenares de dibujos hechos a lápiz, Tan dispara con gran meticulosidad las instantáneas que conforman la historia de vida de un ser en tránsito. Pequeñas viñetas, que retratan con lujo de detalle momentos concretos y sensaciones del protagonista, se unen a grandes perspectivas de la ciudad irreal a la que el personaje acaba de llegar, y relatan la historia de forma muy expresiva. El personaje principal es un acabado de llegar que descubre con sorpresa y miedo la vida de una ciudad aparentemente incomprensible, llena de animales y objetos extraños. El hecho de que se construya como una novela gráfica, sin palabras, acrecienta en el lector el sentimiento de extrañamiento que siente el protagonista al encontrarse con todo lo nuevo e irreal del sitio al que acaba de llegar i que no es capaz, todavía, de entender.
En La isla, Armin Greder plantea una historia de final triste y brutal (construir una muralla y arrojar al extranjero al mar) sobre la figura del extraño, el miedo a sentirlo cerca y las consecuencias de ni siquiera plantearse el diálogo. Las ilustraciones de trazos expresionistas y cargadas de emotividad, transmiten con gran energía los sentimientos de pánico, horror, rechazo, incomprensión, desconfianza, desesperanza y odio, que tan arraigados están entre las gentes de la isla. En La isla no hay lugar para la esperanza. Ella narra la parte más oscura del hecho de llegar a un lugar extraño convertido en extraño. En ella el inmigrante no encuentra a nadie dispuesto a hablar con él. En ella la brutalidad de las barreras que separan las realidades de forma demasiado tajante (tan abundantes en el mundo) se impone. Greder quiere ser brutal como la realidad y construye una historia de tono realista, en una isla desdibujada, sin espacios definidos y gráficamente muy centrada en las sensaciones y sentimientos de sus habitantes.
El resultado son dos modos distintos de acercarse al tema de la inmigración y de visualizar un futuro común posible para Tan e imposible para Greder.
Anna Juan