La Familia Berisha
 

Habían cruzado el último control de la policía. En Morina , los Berisha vieron a los últimos representantes de la limpieza étnica disfrazados de aduaneros, unos hombres con gorra de plato que retiran los documentos y les azuzan para que corran hacia Albania con sus "amigos de la OTAN".
Los Berisha divididos entre un tractor repleto de vecinos y amigos y un viejo automóvil blanco, esperaban dentro del convoy con paciencia. Por algún motivo, Ibush decidió adelantar al tractor que iba delante. Al girar el volante hacia la izquierda, donde se yerguen cinco enormes pivotes de cemento, la rueda delantera del coche pisó una mina antitanque y todo saltó por los aires. El camino de paso seguro por ese puente de Morina se reduce a cuatro metros, la mitad de ellos embarrados. Su esposa Hajrije, que iba al lado, la abuela Nasmije, su hija Lavdie, de 15 años, su hijo discapacitado Flamur, de 13, y su otro varón, Dritan, de 10, fallecieron casi en el acto.

 El Abuelo de los Berisha.
La maniobra de Ibush no fue provocada tanto por el atasco sino por la obsesión de los aduaneros serbios del otro lado de la caravana para que se diese prisa y avanzase. No querían atascos ni retrasos. El cuerpo sin vida de Hajrije llegó  poco después al lado albanés. Traía un agujero en vez de cabeza. La abuela Nasmije , herida de extrema gravedad, fue trasladada al hospital de Kukes, donde falleció. Los cadáveres de los tres niños, varados en Morina, al lado del coche volteado, fueron expuestos a la curiosidad. Los aduaneros serbios los dejaron a la vista primero, para que los vieran todos y aumentara su pánico, y después los cubrieron con mantas.