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LA PROSTITUCIÓN
¿Violencia o trabajo?


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Tot Cerdanyola Nº68

Elisa Moya Martín

“Existe una increíble ingenuidad por parte de algunos medios gubernamentales y no gubernamentales sobre el verdadero papel de la industria del sexo y sobre las actuales campañas de legitimación de la prostitución como trabajo. Desconocen completamente que existe un grupo de presión organizado (…) a quienes se les paga para promover la idea de que la prostitución es un trabajo digno que debe ser reconocido y regulado como tal”.(Janice Raimond)

En los últimos tiempos hemos oído hablar a los políticos sobres el tratamiento que debe darse a la prostitución y hemos podido contemplar un panorama nada alentador. Algunos políticos miran la prostitución como un trabajo que debe ser regulado para controlar y mejorar la calidad de vida de las mujeres que se dedican a ello, en cambio, otros piensan que debe ser erradicada de la calle y reducida a centros controlados para evitar la mafia que rodea a la prostitución. Pregunto yo ¿Es que nadie se ha planteado nunca que la prostitución es un modo más de violencia de género? ¿Es que nadie se ha planteado que el mejor favor que podemos hacer es intentar erradicarla?

En la UNESCO se habla de que la prostitución no es una expresión de libertad sexual de la mujer, sino que esta relacionada con la violencia, la marginación, la dificultad económica y la cultura sexista y patriarcal. La gran mayoría de mujeres son mantenidas, en la prostitución, en contra de su voluntad y son explotadas, abusadas y privadas de libertad. Un alto porcentaje entran en ella engañadas con ofrecimientos de un trabajo en otro país (de una vida mejor). Desgraciadamente, nos encontramos con muchas jóvenes que son manipuladas y engañadas, que pierden su identidad y son forzadas a la prostitución y por tanto privadas de sus derechos más fundamentales, la libertad.

Las jóvenes que se ven atrapadas, se adaptan no porque les guste, sino como modo de supervivencia (miedo a morir). Aspecto que recuerda mucho la actitud que adoptan las mujeres maltratadas, que ante la imposibilidad de escapar del maltrato, transforman su comportamiento convirtiéndolo en una justificación constante de su situación. Del mismo modo las mujeres que se prostituyen, viven una realidad impuesta, no decidida libremente. Esta situación es solo un modo de sobrevivir, sin la CONSCIENCIA clara de que está atrapada en un sistema que la tiene presa, esclava.

Me gustaría dejar patente que la prostitución, no es una profesión, en contra (seguro) de lo que opinan muchas mujeres que se dedican a ello. La prostitución es un problema social, es un fenómeno estructural, mantenido por los hombres y cuya mercancía son la mujeres, en definitiva, un ejemplo más de desigualdad de género que se perpetua año tras año. Pero ¿Es posible erradicarla? Y si fuera posible, ¿Se podrían plantear soluciones radicales para su erradicación, o, por el contrario tendríamos que buscar soluciones paulatinas para conseguirlo?
Dejo estas preguntas abiertas para la reflexión. Decidir sobre si la prostitución es o no un problema, si es violencia de género o no, y cuáles son las soluciones que socialmente se deberían dar a corto, medio o largo plazo, requiere de mucha cautela, planificación y sobretodo de consenso entre muchos ámbitos sociales.

Reflexionar es cuestión de todos, empecemos por nosotros mismos.

Pido disculpas por si mi opinión crea susceptibilidades, no deseo herir a nadie sino reflexionar en voz alta.

Elisa Moya
Psicóloga Social

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