Carta Pública en la
Las personas y organizaciones que suscribimos esta Carta Pública a los
Jefes de Estado y Gobiernos reunidos en la II Cumbre de las Américas, en el
50º Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
afirmamos que:
En ocasión del cincuentenario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, somos testigos del gran interés de los pueblos y sociedades por los derechos Humanos. La aceptación del derecho de las personas a desarrollar su personalidad, identidad y sexualidad libres de toda coacción y discriminación es una parte fundamental de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Condenamos, por lo tanto, la discriminación y opresión que todavía existen en muchos Estados que han ratificado tanto los convenios Internacionales sobre Derechos Civiles y Políticos como los Económicos, Sociales y Culturales. Estados que mantienen sanciones por causa de la orientación e identidad sexuales. Las actitudes de rechazo y discriminación se hallan profundamente arraigadas en el continente, de manera que la inmensa mayoría de gays, lesbianas, bisexuales y trasgéneros, son objeto de una fuerta represión que impide su desarrollo integral, como asímismo mantiene a la sociedad segregada y dividida, contradiciendo la aspiración de igualdad en dignidad y derechos de toda la humanidad. En Chile, Nicaragua y Puerto Rico, la homosexualidad aún es penalizada, y aunque existe cierta tolerancia por parte de algunas autoridades, la prohibición supone un obstáculo insalvable para el desarrollo de los Derechos Humanos en la comunidad lésbico-gay de esos países. Es requisito fundamental para el ejercicio de las libertades individuales, la difución de información que desmistifique los prejuicios existentes en la población; del mismo modo, es necesario poner fin a la impunidad que gozan las intervenciones policiales arbitrarias, como redadas y detenciones en lugares públicos o de reunión; y proteger la vida privada de las personas, sancionando legalmente la intromisión y su exposición pública cuando no están relacionadas con los hechos que ameritan sanciones penales. En algunos países la homosexualidad no es legal y en otros la ley no se pronuncia, pero el denominador común son las detenciones arbitrarias e imprevistas en lugares de reunión como pubs y discotecas semitoleradas o incluso plenamente legales. Tales acciones represivas suelen ampararse en un concepto equivocado del "control de la moral pública" o tienen como pretexto la acción contra la prostitución, el tráfico de droga o simplemente son arbitrarias. Suelen consistir en detenciones masivas de personas por varios días con trato vejatorio en recintos policiales, multas arbitrarias y extorsiones, aunque usualmente los detenidos son puestos en libertad sin cargos pues no suele haber recurso legal para ello. Por otra parte, la postergación y rechazo se ven agravados cuando se trata de padres y madres homo-bisexuales. El solo hecho de tener una orientación sexual distinta les hace legalmente más vulnerables y su derecho al cuidado de los hijos y las hijas es relativizado debido a la ruptura de las normas que controlan la "moral pública". Puede afirmarse que la situación de discriminación jurídico-legal contra hombres y mujeres homosexuales encuentra su origen, no tanto en las disposiciones penales y civiles que pudieran afectarles, sino en la carencia evidente de normas que les protejan o sancionen la discriminación por orientación sexual. Esta situación de discriminación social se ve agravada por la incidencia del VIH/SIDA en esta comunidad. En Latinoamérica, un 48% de los afectados por VIH/SIDA son hombres gays, bisexuales o personas transgénero, tal como se reconoció en la V Conferencia Panamericana de SIDA realizada del 3 al 7 de diciembre de 1997 en Lima, Perú. Hace algún tiempo, la OMS indicó la importancia que tiene la relación entre eutoestima personal y reconocimiento de los derechos de los homosexuales, lesbianas, travestis, transexuales y bisexuales para el avance de la prevención del SIDA en esta comunidad. Una realidad contraria en la región. Un ejemplo de la discriminación es la falta de programas y campañas específicas a estos grupos humanos, destinados a prevenir la enfermedad por VIH/SIDA. La mayoría de los países americanos no ha incorporado, ni protege como garantías constitucionales o derechos esenciales, los aspectos referidos a la libre orientación sexual, como tampoco se ha garantizado el Derecho a la Vida a las persona que viven con VIH/SIDA, ni el acceso a tratamientos adecuados. Se ha experimentado, por lo tanto, un sensible estancamiento frente a los requerimientos y a la evolución de la vida social en el país. Por lo anterior, exigimos plena igualdad ante la ley con respecto a la libre orientación sexual y el reconocimiento de los Derechos Sexuales de todas las personas. Exigimos el fin de la represión y las condenas criminales contra ls lesbianas, gays, bisexuales y trasgénero. Exigimos leyes que prohiban la discriminación sin ningún tipo de exclusiones. Confiamos en la inclusión de los derechos de igualdad, para todas las personas y ciudadanos(as), independientemente de la orientación sexual, en todas las leyes nacionales y en todos los nuevos y futuros tratados internacionales de Derechos Humanos. Demandamos el acceso a todos los derechos ciudadanos por igual, como son el contrato matrimonial, la sucesión de bienes, el acceso a la salud, la seguridad social, la vivienda, el trabajo y la privacidad, entre otros. En este sentido, exigimos a los gobiernos la puesta en marcha de políticas y programas que combatan la homofobia y la discriminación institucional y social. Llammos a las autoridades de los Estados y Gobiernos de las Américas a reconocer la diversidad y a reconocernos dentro de ella, promoviendo la reforma de sus constituciones políticas y las leyes de cada país, haciéndolas respetuosas e la dignidad humana. De esta manera se conseguirá un mundo mejor para las futuras generaciones.
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Instituciones y personas que suscriben esta carta pública: