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Propuesta alternativa a la canalización de las torrenteras.

Tanto en Cataluña y Aragón, como en Occitania (en el sur del Estado francés), hay muchos torrentes. Torrentes de alta y baja montaña.

Estos torrentes arrastran la tierra, sobre todo si no está llena de árboles, y el agua que desciende toma tanta más velocidad cuanto más rápida es la bajada, es decir, el desnivel por cada metro de bajada.

Las canalizaciones de las torrenteras incrementan el peligro de inundaciones.La tentación primera de las autoridades políticas y cívicas (comarcas y municipios) es la de canalizar la torrentera, con obras que cuestan caro y sólo aumentan la velocidad, cuando llueve o nieva mucho, con efectos de inundación masiva en la desembocadura del torrente, sea al mar, sea a un río más grande, sobre todo si en este final encuentran un obstáculo.

Además de todos estos efectos indeseables, la construcción de canalizaciones para cada torrente cuestan muy caro a la hacienda pública.


En contraposición de la canalización de cada torrentera y de todas las torrenteras existe una solución práctica, mucho más barata y mucho más eficaz.

Las presas en las torrenteras frenan el efecto de las inundaciones.Esta solución consiste en la construcción de una presa en cada metro de desnivel: el agua del torrente, retenida hasta llenar el volumen de la presa y rebosando solamente, sin ninguna velocidad apreciable, cuando el volumen de la presa está lleno.

Esta solución práctica evita, evidentemente, toda torrentada a alta velocidad y toda inundación en la desembocadura del torrente.

Además, este sistema es baratísimo y ha estado utilizado hasta ahora para todos los municipios de las altas tierras campesinas de los Pirineos y pre-Pirineos de los Estados español y francés.


En Occitania del Estado francés, después de una torrentada muy fuerte al Arie, el gobierno francés encargó a unos especialistas de la administración de aguas y bosques del Estado francés, de estudiar técnicamente este asunto.

La conclusión, en un libro oficial publicado per esta administración, evidentemente carísimo, ha sido la no puesta en práctica de la solución técnica dada con toda la autoridad de sus autores: ingenieros muy solventes y reconocidos de la administración de aguas y bosques del Estado francés.


Después de este análisis, exclusivamente técnico, solamente queda que una explicación pausible: las obras de canalización de los torrentes tienen un presupuesto muy alto, mientras que las obras de las presas necesarias en cada torrente tienen un coste relativamente bajo.

En nuestra sociedad de omnicorrupción de las «élites» políticas y cívicas, es una tentación inmediata y fácil, opinar que la solución cara preferida a la solución barata tiene solamente una explicación: el cobro de unas comisiones ocultas.
 

Barcelona, a martes 2 de noviembre de 1999.
Agustí Chalaux de Subirà.
Brauli Tamarit Tamarit.

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