Introducción.
Esta primera parte de nuestro ensayo se sitúa dentro de la disciplina que llamamos mercología, es decir «ciencia del mercado»; y mas concretamente, está dedicada al estudio de los sistemas monetarios, con la voluntad de conseguir una objetivación máxima del tema.Pero los sistemas monetarios, en tanto que realidad social, no natural y además, totalmente inventada por el hombre, no pueden ser estudiados desde un punto de vista estrictamente mercológico; es preciso ampliar el horizonte y abarcar su evolución y su interrelación con las otras múltiples y complejas realidades y creaciones humanas, si queremos comprender, de forma completa y global, la naturaleza de los sistemas monetarios.
Por este motivo, nuestra aproximación científica, objetivadora, a los sistemas monetarios, será necesariamente de tipo interdisciplinar, en el sentido que recorreremos a criterios históricos, etnológicos, sociológicos... a fin de llegar a una cierta reconstrucción del nacimiento, desarrollo, transformación y funciones sociales -además de las estrictamente mercantiles- de estos sistemas.
La palabra ciencia goza hoy en día de un gran prestigio y por este motivo, es usada muchas veces de forma abusiva. Parece que diciendo simplemente que tal o cual cosa es científica, dicha cosa ya está justificada.
Pero además, resulta que la ciencia es una cosa muy amplia, un gran saco en el cual se pueden hacer caber multitud de cosas. Hay las ciencias formales y las ciencias empíricas, las ciencias experimentales y las no experimentales, las ciencias naturales y las sociales...
Ante esta costumbre, nosotros somos partidarios de definir siempre, con precisión, el tipo de conocimiento de que se trata en cada caso.
Esperamos, pues, que se nos perdone el introducir aquí una breve reflexión sobre las diferentes formas de aproximación a la realidad que el hombre es capaz de dominar.
Llegados a este punto, nos podemos preguntar. ¿dentro de cual de los tipos de conocimiento descritos se sitúa nuestra reflexión sobre los sistemas monetarios? La respuesta: cualquier reflexión sobre temas mercológicos, en general y monetarios, en particular, puede llegar a ser, hoy día, empírica fenomenológica, pero muy difícilmente podrá llegar a encontrar una contrastación experimental rigurosa, a falta de la existencia de un sistema métrico adecuado de los fenómenos elementales de que se trata.
Por lo que respecta a los aspectos menos específicamente mercológicos, mas de tipo sociológico (historia, funciones sociales... de los sistemas monetarios), hay que resaltar que estas disciplinas, por ellas mismas, encuentran grandes dificultades para llegar a ser experimentales.
2. El sistema monetario: un sistema métrico.
A lo largo de nuestra aproximación a los sistemas monetarios descubriremos que estos son, fundamentalmente, unos sistemas métricos, quizás los primeros inventados por el hombre, hace unos 10.000 años. Su finalidad mercantil es de medir los fenómenos elementales del mercado, los cambios, en su pervalencia principal, el valor de cambio.
Pero además tienen, originariamente, otra función de gran importancia social: son, a partir de cierto momento, sistemas documentarios, a través de unos instrumentos monetarios que dejan constancia de cada cambio elemental realizado.
Al finalizar el recorrido por la historia de los sistemas monetarios, llegaremos a una conclusión fundamental y es que los sistemas monetarios de los últimos 4.000 años han perdido las características principales antes señaladas: se han vuelto antimétricos y antidocumentarios.
Por las graves consecuencias mercantiles y sociales que comporta este hecho, es urgente la substitución del sistema monetario actual por otro mas racionalmente adaptado a la que habría de ser su función específica. Inspirándonos en los sistemas monetarios primitivos, nos propondremos una reactualización que aproveche las posibilidades de la moderna tecnología telemática: redefiniremos un sistema monetario ágil y cómodo, para una gestión racional y un conocimiento métrico-documentario, luego, pro-experimental del mercado.