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Estructura confederal de las comunidades humanas.

La historia de la Humanidad se ha caracterizado, en los últimos tiempos, por haber padecido numerosos conflictos relativos a las circunscripciones humanas en general, y a los estados y las naciones en particular.

Las reivindicaciones nacionales frente unas estructuras estatales rígidas son, frecuentemente, el origen de este tipo de conflictos. Sin olvidar los intereses económicos que suelen esconderse tras ellos.

Una fórmula o camino de solución de estos conflictos es la estructura confederal. La confederación era, en sus orígenes, la reunión voluntaria de varias comunidades para delegar competencias y presupuestos en unos órganos de gestión que las englobaba.

Por definición, la confederación es la estructura más flexible y democrática de asociación de varios pueblos, siempre y cuando la posibilidad de libre secesión de los miembros ya existentes y de incorporación voluntaria de nuevos miembros se mantenga.

Reproducción de un momento en la votación entre una secesión o anexión.
Reproducción de un momento en la votación entre una secesión o anexión.

Podríamos anticipar que la asunción de la estructura confederal por parte de todos los estados del Mundo actuales podría comportar la eliminación, a largo plazo, de la violencia en los conflictos por razones nacionales. Pero también hemos de tener en cuenta que la creación de un nuevo estado surgido de otro o de otros no puede, si se quiere continuar evitando este tipo de conflictos, constituirse en una nueva circunscripción rígida.

Se impone la necesidad, por lo tanto, de organizar un marco de funcionamiento, a nivel planetario, de todas las circunscripciones humanes. Por lo tanto, hace falta el establecimiento de unas reglas de juego flexibles y que se basen en el principio de subsidiaridad, ejercido voluntariamente.

La estructura confederal toma aquí un nuevo significado. Sería el tipo de estructura ideal en la cual se desarrollarían todas las circunscripciones humanas en todos los niveles, empezando por el hogar y finalizando por la entera humanidad (Confederación Mundial).

Para pasar de la situación actual a una nueva situación como la que aquí se formula, quizá sería conveniente aprovechar las estructuras de agrupación de estados ya existentes, empezando por la Organización de las Naciones Unidas, pero también la Comunidad Europea, la Organización de Estados Americanos, la Liga Árabe, la Organización de Estados Africanos, etc., estructuras que ya mantienen una cierta forma confederal, a pesar que la mayoría con competencias y presupuestos muy limitados.

Las reglas de juego para el funcionamiento de una estructura confederal podrían enumerarse así:

Posibles limitaciones a estas acciones: Elementos que pueden contribuir a mejorar este sistema:
Brauli Tamarit Tamarit.
Barcelona, jueves 11 de octubre del 2001.

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